
July 16, 2026
Somos una empresa mexicana que ayuda a las PYMES a controlar su flujo de caja, automatizar su cobranza y tomar decisiones financieras con certeza.
Reserva tu asesoría gratuitaPara cobrar facturas vencidas en México, el orden que funciona en la práctica es este: primero verifica que el CFDI siga vigente ante el SAT, luego prioriza a quién cobrar según la antigüedad de la deuda, después da seguimiento con recordatorios claros y facilidades de pago, y solo al final escala a la vía legal. Cobrar no es "insistir hasta que caiga"; es un proceso ordenado que protege tu liquidez y tu relación con el cliente. En esta guía te lo explicamos paso a paso, con el contexto fiscal mexicano que casi nadie te cuenta.
El problema es más común de lo que parece. En México, alrededor de 7 de cada 10 PYMES enfrentan retrasos en sus cobros de hasta 90 días, y para muchos negocios ese hueco entre "facturé" y "me pagaron" es la diferencia entre cubrir la nómina o no. Vender, dicen los emprendedores, es lo fácil. Cobrar es el verdadero deporte de contacto.
Una factura vencida es aquella cuya fecha límite de pago ya pasó y sigue pendiente de liquidar. Si tu factura vencía el 30 del mes y el cliente no pagó, desde el día siguiente forma parte de tu cartera vencida: el conjunto de cuentas por cobrar que ya rebasaron su plazo.
El punto donde deja de ser un detalle administrativo y se vuelve un problema real es cuando afecta tu flujo de efectivo. Como persona moral, tú acumulas el ingreso —y pagas ISR— en el momento en que emites el CFDI, no cuando cobras. Es decir: puedes estar pagando impuestos por dinero que todavía no entra a tu cuenta. Cada factura vencida es, entonces, un doble golpe: no tienes el efectivo y ya lo tributaste.
Por eso cobrar facturas vencidas a tiempo no es una tarea de "cuando me acuerde", sino una función financiera con impacto directo en tu liquidez. Y mientras más días pasan, más difícil se vuelve la recuperación.
Este es el paso que casi todas las guías de cobranza se saltan, y en México es el primero que deberías dar. Antes de perseguir a un cliente, confirma que la factura que le vas a cobrar realmente es válida.
Un PDF de factura puede verse impecable aunque el CFDI ya no exista o haya sido cancelado en los registros del SAT. Si intentas cobrar sobre un comprobante cancelado, no solo pierdes el tiempo: puedes quedarte con una inconsistencia entre lo que declaraste como ingreso y lo que el SAT tiene registrado.
El SAT tiene una herramienta gratuita, disponible 24/7 y sin necesidad de iniciar sesión, para consultar el estado de cualquier comprobante. Puedes verificar tus facturas ante el SAT con el folio fiscal (UUID), el RFC del emisor y el del receptor. El resultado te dirá si el CFDI está Vigente, Cancelado o No encontrado.
En la práctica, cuando el sistema dice "no encontrado" casi siempre es un error de captura del folio fiscal —es largo y tiene caracteres fáciles de confundir— más que una factura falsa. Aun así, conviene revisar tres cosas antes de dar por bueno un cobro: que el estatus sea vigente, que el RFC del cliente coincida y que el monto sea el correcto.
Si tu cobro se hace en parcialidades o después de emitir la factura, estás obligado a emitir un CFDI con Complemento para Recepción de Pagos (REP) por cada abono. Y desde 2026 hay una regla que impacta directamente tu conciliación: para cancelar un CFDI con complemento de pago, ahora se requiere la aceptación del receptor. El comprobante pasa a "En proceso de cancelación", el cliente recibe la notificación en su Buzón Tributario y tiene tres días hábiles para aceptar o rechazar; si no responde, se cancela por plazo vencido. Traducción para cobranza: coordina cualquier cancelación de REP con tu cliente y no la dejes correr sin avisar, porque puede tronarte un pago que ya estaba conciliado.
No todas las facturas vencidas merecen el mismo nivel de urgencia. Perseguir por igual una que venció ayer y otra que lleva 100 días es una forma segura de quemar tiempo. La herramienta para priorizar es el reporte de antigüedad de saldos (AR ageing), que agrupa lo que te deben por rangos de días de atraso.
La lógica es simple: mientras más vieja la deuda, menor la probabilidad de cobrarla y más agresiva debe ser tu gestión. Un reporte básico se ve así:

En la práctica, ese cliente que representa el 40% de tu cartera vencida y ya cruzó los 90 días es donde va tu energía primero, no el que te debe una factura pequeña de la semana pasada. Armar y actualizar este reporte a mano en Excel es justo lo que hace que la cobranza se posponga. Cuando tus facturas del SAT y tus movimientos bancarios viven en un mismo lugar, la antigüedad de saldos se calcula sola y sabes cada mañana a quién llamar.
Con las facturas verificadas y priorizadas, la cobranza se vuelve una secuencia escalonada. La idea es empezar suave y subir la firmeza conforme pasan los días.

En esta etapa, la mayoría de los "no pagos" son olvidos o trabas administrativas internas del cliente, no mala fe. Un mensaje breve suele destrabar el pago. Por ejemplo:
"Hola, Ana. Tu factura [folio], con vencimiento del 10 de mayo, sigue pendiente. Te comparto de nuevo el enlace de pago: [link]. Si ya la pagaste, ignora este mensaje. ¡Gracias!"
Aquí conviene una llamada directa o un correo formal que deje constancia. Un buen correo de cobranza incluye número de factura, monto pendiente, fecha de vencimiento e instrucciones de pago:
"Asunto: Seguimiento de factura vencida [folio]. Hola, [nombre]: damos seguimiento a la factura [folio], con vencimiento el [fecha] y saldo pendiente de [monto]. Te agradeceríamos confirmar el estatus del pago o compartir una fecha estimada de liquidación. Adjuntamos la factura y el enlace de pago: [link]."
Cuando el cliente no puede pagar de golpe, un plan de pagos parciales suele recuperar más que la insistencia. Documenta por escrito el acuerdo: montos, fechas y medio de pago. Un pago parcial no solo mejora tu flujo; como veremos más abajo, también reinicia el reloj legal de la deuda.
El principio detrás de toda la secuencia es mantener el tono cordial al inicio y aumentar la formalidad de forma gradual, dejando siempre rastro documental de cada contacto.
A veces no te pagan porque cobrar es incómodo. Entre más pasos haya entre "quiero pagarte" y "listo, pagado", más se enfría el cobro. Algunas formas de reducir esa fricción:
Una duda muy común: ¿por cuánto tiempo puedes exigir el pago de una factura? En términos generales, las obligaciones mercantiles prescriben a los diez años, contados desde que la deuda se hizo exigible (artículo 1047 del Código de Comercio). Hay supuestos con plazos más cortos —por ejemplo, un pagaré prescribe en tres años— y ciertos actos de comercio al menudeo tienen términos menores, por lo que el plazo exacto depende de cómo esté documentada tu operación.
Dos matices importantes en la práctica: la prescripción no opera sola —el deudor tiene que invocarla ante un juez— y el reloj se reinicia si el cliente reconoce la deuda, por ejemplo con un pago parcial o una promesa de pago por escrito. Por eso ese abono a cuenta que negociaste no solo te dio flujo: te compró tiempo legal.
Aquí no somos abogados y esto es orientación general, no asesoría legal: si el monto es alto o la deuda ya lleva años, consulta a un especialista antes de dar una factura por perdida o por prescrita.
Este es el as bajo la manga que casi nadie usa. Recuerda que ya pagaste ISR por esa venta al emitir el CFDI, aunque nunca hayas visto el dinero. La Ley del ISR te permite recuperar parte de ese golpe deduciendo la cuenta como incobrable (artículo 27, fracción XV).
La regla depende del monto de la deuda, medido en UDIS (aproximadamente 30,000 UDIS equivalen a poco más de $250,000 pesos, según el valor de la UDI, que se actualiza a diario; conviene verificar el valor vigente):
Para las deudas de hasta 30,000 UDIS, el trámite incluye presentar el aviso de deducciones por créditos incobrables (ficha 42/ISR), a más tardar el 15 de febrero del año siguiente. Para las mayores a ese monto, la reforma de 2022 endureció el requisito: ya no basta con demandar; necesitas una resolución definitiva, lo que puede tomar tiempo.
Un dato que juega a tu favor: la deducción no tiene efecto en el IVA, porque el IVA se causa sobre lo efectivamente cobrado. Si nunca cobraste, no enteraste ese IVA. Como cada caso fiscal tiene su matiz, valida el procedimiento con tu contador antes de aplicarlo.
Cobrar facturas vencidas no es solo recuperar dinero: es recuperar certeza. Cada cuenta que cobras (o que ya sabes que no vas a cobrar) es información que debería alimentar tu proyección de flujo. Si tienes $400,000 en cartera vencida repartidos en el tiempo, tu flujo proyectado cambia por completo según cuándo esperes que entren.
El problema es que mantener esto vivo a mano —descargar CFDIs del SAT uno por uno, conciliar contra el banco, actualizar la antigüedad de saldos— consume horas que ninguna PYME tiene. Por eso la cobranza y la proyección deberían vivir en el mismo lugar: cuando ILIO centraliza tus facturas y las concilia con tus movimientos bancarios, sabes en tiempo real quién te debe, desde cuándo, y cómo impacta eso tu caja de los próximos meses. Y si quieres profundizar en cómo anticipar tu liquidez, revisa nuestra guía de flujo proyectado de caja.
Cobrar facturas vencidas en México se resuelve con orden, no con insistencia: verifica el CFDI ante el SAT, prioriza con tu antigüedad de saldos, da seguimiento escalonado, facilita el pago y, si no queda de otra, escala a la vía legal o deduce la cuenta del ISR. Ese proceso protege tu flujo y tu relación con el cliente al mismo tiempo.
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